Marketing y gestión de la Información

Marketing y gestión de la Información

system-71228_640Si ya el Marketing y la Información son en sí mismos términos que encierran grandes posibilidades, cuando se unen aumentan enormemente las probabilidades de que el interés de la audiencia crezca de forma proporcional.

¿Qué decir del Marketing? ¿Y de la Información? Pues quizás que la información revolucionó el mundo de nuestros antepasados, lo hizo también con el nuestro, lo hace todos los días y lo seguirá haciendo en el futuro. Probablemente cambiarán los escenarios, las formas y las formulas, pero no la esencia de ese fenomeno que forma parte inseparable y permanente del devenir humano. Porque, al igual que ocurre con la energía, la información se transmite, se transforma, pero nunca desaparece.

La Sociedad y sus interrelaciones se estructuran en función de la información. Existen canales, circuitos y redes que hacen posible ese proceso. De esta manera, la información ha tenido y tiene un efecto decisivo sobre las ideas, sobre las percepciones y las vidas humanas, sobre los acontecimientos históricos y sobre el desarrollo social y económico. ¿Y es que acaso alguien puede dudar de que la información se ha encontrado siempre detrás de la actividad económica y empresarial? Es más, se podría decir que ha sido gracias a esta última que la información ha alcanzado su cenit, su mayoría de edad.

En estos momentos está generalmente aceptado que los distintos sistemas de información establecidos en la sociedad han provocado una transformación en los habituales esquemas de comportamiento y de relaciones humanas. La propia información se ha convertido en un auténtico fenómeno de transformación y cambio. De ahí que ya no pueda ser entendida como un simple mecanismo que contribuye a la transmisión de mensajes. La información es en sí misma un instrumento de creación y transformación de la realidad.

Y si en determinados campos de la actividad humana la importancia de la información, de su gestión, control, alimentación y distribución, se justifica por propia definición, en el ámbito empresarial ese fenómeno supone una auténtica convulsión. En la actualidad no se entiende que una empresa tenga proyección de futuro si no está informada; es decir, comunicada con su entorno, al corriente de la realidad que le afecta y en plena disposición de poder decidir en función de los parámetros de los que se nutren sus sistemas de información.

Y en este contexto, la información y los múltiples sistemas, tecnologías y técnicas en los que ésta se manifiesta, han encontrado su auténtico terreno de aplicación en el área de la empresa. Ésta se ha convertido en el núcleo fundamental de la actividad económica, con unas crecientes necesidades de interrelación para la comercialización de gamas de productos cada vez más amplias, sometida a los avatares de un entorno sensibilizado, esclava de la necesidad de imagen pública, baremo por el que el exterior valora en muchas ocasiones las bondades o defectos de una compañía, con la inevitable influencia que ello tiene en el proceso de comercialización y, en última instancia, en las ventas.

Estos factores han incidido en que el propio sector empresarial utilice en su favor herramientas inherentes al campo de la gestión de la información, entre las que el Marketing ocupa un lugar destacado. Desde el mundo empresarial se ha descubierto la efectividad de esas técnicas y, lo que es más importante, la importancia de aplicarlas en el desarrollo de sus estrategias y tácticas, de integrarlas en sus esquemas básicos de gestión.

Por ello, y más en estos momentos en los que la crisis económica y financiera global amenaza con derribar estrategias y tácticas particulares, una empresa debería reflexionar sobre qué modelos informativos utiliza para acceder a su mercado, en qué contexto lo hace, que resultados le genera y de qué alternativas dispone para mejorarlo. Las conclusiones obtenidas de esta reflexión deberán contribuir a pergeñar, con mayor claridad y eficacia, la estrategia que le posibilite consolidar su futuro, respondiendo de esta manera a la pregunta «¿cómo sobrevivir con la información?», o lo que es lo mismo, cómo hacer frente a la permanente apuesta que el futuro nos exige.

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