Reinventa tu marca y serás la hostia

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¿Quién dijo que las palabras malsonantes estaban fuera del alcance de la publicidad? Seguro que nadie se ha quedado indiferente al ver como Mercedes despliega todo su desparpajo e introduce la palabra ‘cabrones’ en su última campaña (ver aquí). Casi nada, ¿verdad? Pero es que, nunca mejor dicho, ‘algo está pasando’. Y no solo con la firma alemana de automóviles, sino con el mundo de la comunicación en general. Una epidemia de creatividad, libertad y naturalidad está propagándose. El motivo, la renovación de la imagen de las marcas. Nuevos tiempos, nuevas formas. Es así.

Los mercados siempre tienen hambre de más. No les basta con el aperitivo. De ahí que las marcas les sirvan en bandeja todo lo que ellos requieran. Darwin ya lo dijo. En esta ardua lucha por la supervivencia, al igual que con los seres vivos, gana el más fuerte. Por eso constantemente vemos a las firmas, ya estén consolidadas o no, reinventándose. ¿Y cómo? De mil y una maneras.

Ya no solo basta con diferenciarse. Hay que ser únicos en la especie. Auténticos y singulares. La fortaleza va a residir ahí. Pero la metamorfosis de la que hablamos solo entiende de sutilezas. Nada de exageraciones. Cuanto menos se diga, más querrá saber el público. Es mucho más efectivo dejar algo para la imaginación.

Los nuevos objetivos van a marcar la línea que sigamos. Dependiendo del target al que vaya dirigida, nuestra comunicación va a sufrir una serie de modificaciones. De esta manera, veremos cómo puede reorientarse con un lenguaje más juvenil o un discurso más femenino. Un estilo más grunge, retro o sofisticado. Todas las posibilidades tendrán cabida en esta nueva era. Solo hay que saber identificar a quién va enfocado nuestro mensaje y, luego, dirigirnos con espontaneidad a ellos. Ahí tenemos todas las de ganar.

Abrir nuevos canales de diálogo será nuestra misión. Espacios confortables en los que sentirnos como en casa. Pero hay que dedicarle tiempo. Ser pacientes. Escuchar al consumidor y ver sus necesidades. Es la única manera de recuperar su confianza. Por eso, hay que pensar y actuar como él. Nada de hipérboles. Cuanto más identificados se sientan con lo que ven, más cerca estaremos de llegar a ellos. Es el momento de sorprender. Innovar. Piensa con qué quieres que te asocien y con una sola palabra lo conseguirás. Puede ser la hostia.

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