Newsletter, siempre bienvenido

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Por lo general, el ser humano es reacio a lo desconocido. Siempre se asoma por la mirilla antes de abrir la puerta. Y si es un extraño quien está detrás, difícilmente abrirá la puerta de su casa. Del mismo modo que desconfía de las personas extrañas, le cuesta comprar nuevos productos y, cómo no, le resulta complicado creer en una marca que no cuida de sus amistades.

Toda empresa persigue unos objetivos como razón de existencia. Estrategias, planes y acciones están encaminadas a la consecución de los mismos. Por ello, aunque muchos no son conscientes, es prioritario prestar especial atención a la comunicación corporativa. No solo dándose a conocer, sino cultivando las relaciones ya fraguadas.

Se puede echar mano de muchas técnicas, herramientas y soportes. Pero, entre las más eficaces, están los boletines informativos o newletters. Más imprescindibles, si cabe, tras la llegada de las nuevas tecnologías. La versión digital de las tradicionales publicaciones impresas se ha convertido en una fórmula perfecta. Su difusión inmediata permite mantener lazos fuertes tanto con los clientes como con los propios empleados de la empresa.

Es un recurso de utilidad comprobada. Clave para alcanzar el éxito y fortalecer la comunicación empresarial. Pero su principal valor reside en el envío de información a personas que ya se han interesado previamente por ella. Están en su círculo de confianza.

Asimismo, gozan de otras muchas ventajas. Tienen un coste menor que otras publicaciones, promueven el tráfico de usuarios a la web, permiten incluir contenidos multimedia o enlaces a otras redes sociales, fomentan la interactividad y posibilitan un feedback directo con el público objetivo.

Un espacio de comunicación que sirve para dar a conocer la marca, los nuevos productos y campañas. Con un objetivo común: suscitar interés, captar y fidelizar a clientes y empleados. En definitiva, a cualquier suscriptor interesado.

Pero, además de seguir unas reglas básicas de diseño, periodicidad y profesionalidad, deben prestar especial atención al contenido de los mensajes. A veces, los newsletters pecan de ser pura propaganda. Información unidireccional que se rechaza de inmediato por ser un panfleto publicitario.

El receptor debe encontrar la información interesante, comprensible y atractiva. Que le invite a participar. A formar parte de un todo. Un lugar familiar donde se sienta seguro. Porque llegará el día que llamen a su puerta. Y, tras asomarse a la mirilla, solo abrirán la puerta a las marcas conocidas.

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