La comunicación, epicentro del liderazgo

business-men-295469_640No hay una regla matemática para ser un buen líder. No es una ciencia exacta. Algunos serán más creativos, otros tendrán mayor intuición. Pero todos comparten una característica común: saben comunicar eficazmente su visión. De este modo, la difunden con la organización e invitan a los demás a tomarla como propia. Para eso es necesario expresar con fluidez verbal los pensamientos. Quien se explique mal jamás conseguirá lo que quiere.

Para motivar hay que huir de los patrones preconcebidos. Saltárselos. La rutina solo incrementará el desencanto en el equipo de trabajo. Por eso es conveniente que se encuentren nuevos alicientes y, más importante aún, que se comuniquen con éxito. En definitiva, al igual que un artista moldea su obra de arte, un líder debe pulir la oratoria para ser un gran comunicador.

El mensaje utilizado debe ser preciso, sincero, relevante y motivador. Pensar con claridad, saber clasificar la información y transmitirla de manera directa, sin ruido que distorsione el contenido, es la única manera de no confundir al oyente.

El mayor talento de un líder es su capacidad para comunicar ideas. Sus habilidades se muestran con palabras y acciones. Una regla básica para ganar credibilidad ante los seguidores  Pero no puede ser un simple intercambio de opiniones. La influencia en los demás parte de un intercambio de pensamientos, emociones y aptitudes.

La empatía –ponerse en el lugar de otro y comprender sus comportamientos– es el ingrediente secreto de la comunicación. Para conectar con otras personas es fundamental conocer sus intereses y necesidades. Y la mejor manera de desarrollar esta empatía es escuchándolas. De nada sirve el esfuerzo invertido si no sabemos qué está pasando por la cabeza del compañero que tenemos sentado al lado. Un buen cabeza de grupo debe ser capaz de expresar con claridad sus pensamientos, del mismo modo que escucha con atención lo que los demás le quieren transmitir. Sin este tándem la efectividad en la organización será insuficiente.

La persona que no encuentra las palabras adecuadas para decir lo que piensa es que tiene alguna carencia comunicativa. Y como todo en esta vida, se soluciona con esfuerzo y trabajo. Estos son los deberes para el inicio del curso. Fáciles y eficaces, si la meta es llegar a ser un gran líder. Por delante se abre un año de posibilidades, con nuevos retos y objetivos. Hay que entrenar la comunicación. Realizar ejercicios básicos como leer, escribir y escuchar. La teoría ya está impartida, ahora solo queda ponerla en práctica.

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