Copywriter, la figura estrella de una agencia

entrepreneur-593352_640

Sí, es el hada madrina de la publicidad. Esa persona con la mente despierta, la pluma ingeniosa y el toque necesario de genialidad. Con su varita mágica, puede convertir en príncipe cualquier sapo. O sin tanta retórica, es el encargado de hacer que un producto sea comercial, llegue al público y se venda. Para conseguirlo se valdrá de todo tipo de estrategias. En especial, de un lenguaje exquisito y audaz. Su arma es la palabra. Y nadie como él sabe utilizarla. Se diferencia del resto por el arte de crear mensajes y disparar hasta tocar la fibra sensible del receptor. Es el alma máter de la publicidad y, dejándonos de historias, hay que cederle el sitio que se merece.

Entrando a describir sus funciones, el llamado copywriter es la persona responsable de escribir textos y piezas publicitarias, ya sean on u offline. Desde banners a guiones televisivos, cuñas de radio o titulares de catálogos. Él se atreve con todo. Incluso muchas veces va más allá. Es el creador y señor de la idea, el germen de la pieza creativa. El concepto. Por ello es imprescindible. Necesario. Esencial. Como quieras denominarlo. En Pekín o Madrid, son vitales para llevar a cabo cualquier campaña o estrategia.

Un director de arte puede, en ciertas circunstancias, conceptualizar y ser también un buen redactor publicitario. Pero no hay que generalizar. Quienes destacan en esta parcela son los copywriters. Nadie como ellos analiza y sintetiza con tal maestría. Construyen un mensaje único y especial. Un ejercicio que requiere de profesionalización y mucho, mucho talento.

Porque por muy creativa, simpática o atractiva que sea una campaña, si no obtiene respuesta alguna no sirve de nada. Debe suscitar una acción por parte del receptor. Una compra, una solicitud de información o un simple clic en la landing page. Algo. Esto significaría que no solo se ha llegado a la audiencia, sino que también se le ha convencido de alguna manera. Para ello, además de utilizar imágenes, también es necesario un acompañamiento verbal. Juegos de palabras, ciertas connotaciones, que apoyen a la esfera estética y la hagan más consistente.

A veces se peca de no darle el lugar que se merece ni a la figura del copy ni a las ideas que este desarrolla. Error. Sin esta combinación, no hay posibilidad de diferenciación. Sería una campaña como cualquier otra. Una oveja más dentro del acotado rebaño. Una verdadera desgracia para cualquier cliente o agencia. Pues solo lo marcado como distinto será adquirido. Así que basta de reticencias. Las ovejas negras son las que mandan. Solo hace falta una cosa: apostar por la especialización en el desarrollo del concepto. Es decir, apostar por la estrella del equipo, el copywriter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *