Vídeos en directo: el futuro de las ‘stories’

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¿Imaginaste alguna vez que todos íbamos a poder aparecer en un directo con difusión entre un público? ¿Que íbamos a poder compartir nuestras experiencias en tiempo real con nuestros amigos? Puede que no nos hayamos dado cuenta, pero cada vez más las experiencias de las que nos gusta presumir –nuestros viajes, logros académicos, bodas, etc.– acaban en conversaciones más cortas. Por ejemplo:

– ¿Te he contado mi viaje a Roma?

– No, pero te he visto por Instagram en el Coliseo y comiéndote una pizza. ¡Te lo has pasado en grande!

– Sí.

Fin del relato.

Ejemplo 2 (más corto aún):

– ¡Vi en Instagram tu viaje a Roma!

– Sí. ¡Chulísimo!

Fin del relato.

Las cosas se cuentan antes y con mayor fidelidad porque tenemos una plataforma de televisión en la que somos los jefes. Y es que justo cuando parecía que la posibilidad de colgar vídeos en las redes iba a ser la gran protagonista de nuestros contenidos, llegó el vídeo en directo o streaming para revolucionar este campo en las redes sociales. Una tendencia cada día más utilizada tanto por los usuarios como por las empresas en sus campañas de marketing, y que a medida que avanza va encontrando más vías, plataformas y apps en las que hacer las publicaciones. Desde que Skype democratizó el streaming, la cosa no ha hecho más que crecer.

Los visionarios de la comunicación de Facebook lo vieron claro y rebautizaron los vídeos en directo como stories, la gran sensación en redes del momento.

Desde entonces han sido muchos los nombres que han aparecido. Incluso antes que Facebook Live, llegó Periscope para Twitter. Ambos permitieron como novedad emitir contenidos de vídeo en directo, de modo que sus seguidores puedan verlos y comentar en ellos en tiempo real. Como suele ser costumbre, los de la red social con más usuarios del mundo vieron el potencial de Instagram más allá de la fotografía y no dudaron en comprarlo.

En Palo Alto saben desde hace tiempo que el futuro iba a ser el streaming.

Además de los usuarios particulares, medios de comunicación y empresas de todo el mundo se dieron cuenta del potencial de la herramienta, convirtiéndolo en uno de sus principales canales de difusión. Incluso Youtube, plataforma reina indiscutible en materia de vídeo, tuvo que unirse a los directos para no perder su corona, que aún así tiembla. Gracias a ello, nos acostumbramos a asistir a casi cualquier evento importante del mundo en cualquier lugar y momento desde nuestro smartphone.

Pero no solo en el software está el filón. Está revolución ha venido acompañada de un montón de complementos, hardware y, en definitiva, cachibaches para convertir a nuestro terminal en la herramienta definitiva para hacer televisión. Desde el palo para los selfies hasta la lente de ojo de pez para nuestros vídeos en la playa y de aventura en la montaña. Y el asunto se ha ido sofisticando. Recientemente aparecía OSMO, que básicamente son las cuatro piezas que le faltan a un teléfono movil para ser una cámara reflex, y que permite hacer vídeos con calidad profesional conectando este mango con lente, botones de regulación de imagen, menú ISO, estabilizador y todo lo que te ofrece cualquier cámara a nuestro smartphone.

Es posible que nuestra tecnología avance más rápido que los usos que vamos a darle. En esta reinvención de la comunicación, especialmente en el ámbito profesional, quedan muchas preguntas abiertas. ¿Qué vamos a contar? ¿Quién lo va a contar? ¿Cuánto tiempo seremos capaces de mantener al público viendo nuestra emisión en un universo saturado de vídeos en directo?

No sabemos qué va a ser lo siguiente, pero no estaría de más buscar respuestas a estas cuestiones antes de que nos surjan otras.

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