Los ciberataques, ¿una nueva forma de terrorismo?

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Ya lo predecían hace tiempo algunos gurús de las tecnologías: las guerras del futuro se desarrollarán en Internet. Y ese futuro ya es el presente. Aunque no es algo estrictamente novedoso, nos centraremos en los dos últimos episodios de ciberataques perpetrados por piratas informáticos que ponen en jaque a empresas, bancos e instituciones de todo el mundo a través de ataques de ransomware.

Pero antes de comenzar, queremos resolverte la pregunta que posiblemente te estarás formulando ahora mismo: ¿qué es un ataque tipo ransomware? Según informa el diario digital 20 minutos, se trata de un tipo de virus que impide o limita el acceso del usuario a su propio sistema informático. Se basa en cifrar y bloquear los archivos de sus víctimas, a las que se les solicita un rescate –habitualmente en bitcoins, la moneda virtual que no deja rastros– a cambio de recuperarlos. Para que nos hagamos una idea, un bitcoin en estos momento corresponde a unos 1.600 euros.

El pasado mayo apareció Wannacry. Este virus se basó en una tecnología robada a la Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU. Y estos días de junio (2017) hemos leído y visto en todos los informativos que decenas de compañías y entidades en varios países han sido víctimas de un potente ciberataque ransomware, un secuestro de datos. Las naciones más afectadas por el hackeo han sido Ucrania, Rusia, Reino Unido e India.

Este ciberataque también ha golpeado a varias multinacionales con oficinas en España, aunque las primeras indicaciones del ataque llegaron desde Ucrania, donde ministerios, la distribuidora estatal de electricidad, Ukrenergo, y el principal aeropuerto de la capital, Kiev, reportaron fallas informáticas.

Ahora te estarás preguntando cómo evitar que los datos de tu empresa se vean afectados por haber navegado por error en una página web maliciosa que descarga el virus o por haber abierto un correo electrónico a través de un archivo adjunto. El consejo más importante es que uses el sentido común y no entres en páginas desconocidas. Mucho menos, abras emails que te generen desconfianza.

Por último, las autoridades ya han advertido de que es mejor no pagar el rescate que piden estos piratas informáticos, ya que nadie te da la garantía de que estos te vayan a devolver los datos. La buena noticia es que es cada vez más factible recuperar la información secuestrada, aunque nunca es fácil encontrar la clave de cifrado que establecen los secuestradores, según informa el mismo medio digital.

En definitiva, este tipo de ataques es cada vez más frecuente. Por eso es importante que, si tienes una empresa, seas consciente de esta realidad y tomes medidas preventivas para evitar verte en una situación parecida que podría acabar con la seguridad de tu negocio.

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