El futuro, en manos de los ‘millennials’

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Las nuevas generaciones siempre han liderado los procesos de cambio. Han impulsado todo tipo de transformaciones. Desde la primera línea de fuego, han sido las precursores de una especie de metamorfosis. De transición y conversión. Y en nuestros días, quizá con más fuerza que nunca, vuelve a irrumpir un grupo de personas con hambre de cambio. Etiquetados como millennials, los jóvenes nacidos entre 1985 y 1994 son los auténticos protagonistas del actual escenario. El término, por cierto, fue acuñado en el año 2000 por los autores norteamericanos William Strauss y Neil Howe en su obra Millennials Rising: The Next Great Generation. Los millennials se estrenan en los albores del nuevo milenio como consu­midores adultos y tienen características diferentes a las anteriores generaciones X y babyboomers.

Tienen como principal característica su apego por las nuevas tecnologías, promueven una nueva concepción del mundo. Producto de su hábitat natural, proponen un giro de 180º, especialmente en el terreno de la comunicación y el marketing digital. Esta generación se comunica, se informa y se relaciona a través de las redes sociales. Es su todo. De hecho, demanda un nuevo vínculo con sus marcas favoritas. Más afectivo, bidireccional e interactivo. Desea formar parte de ellas. Sentir la verdadera conexión. Un feedback continuo. Un diálogo emocional que requiere de un cambio de rumbo. Una forma diferente de entender y hacer comunicación.

Según las estadísticas, para que nos hagamos una idea del peso que toman los millennials, un 67 % usa a diario sus dispositivos móviles para conectarse a Internet, un 72 % considera fuente de opinión fiable las opinión de sus amigos en las redes sociales y más de un 60 % busca a través de los medios online información sobre marcas. Datos que las marcas deben de tener en cuenta si quieren llegar a este nuevo nicho de mercado. Se enfrentan a un público exigente, innovador, activo, suspicaz y continuamente actualizado. Casi nada, ¿verdad? Pues, aunque sea todo un reto, es la única manera de evitar una caída libre directa al fracaso.

Las reglas del juego han evolucionado y ahora requieren de un esfuerzo extra por parte de las empresas. No hay fórmulas exactas como en la física. En la era de la comunicación digital hay que valerse de TALENTO. Ser camaleónico y visionario. Este mapa estratégico persigue la reciprocidad entre las partes. El objetivo es que sean los propios usuarios los que recomienden la firma. Que su nombre se vea viralizado. En boca de todos. El éxito va a estar determinado por el entorno que se haya creado alrededor de una marca y su interactividad en él. La influencia está ahí, solo hay que salir a buscarla. Seducirla y hacerla nuestra. Solo así conseguiremos repartirnos el futuro con los millennials.

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